MARIE BESNARD

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    Eternity
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    MARIE BESNARD

    Mensaje por Eternity el Jue Jul 02, 2009 9:20 pm



    Marie Josephine Philippine Davaillaud, más conocida como Marie Besnard, nació en Francia el 15 de agosto de 1896.

    Esta mujer, fue acusada el 21 de julio de 1949 por doce asesinatos
    con arsénico, entre ellos el de su marido Aguste Antigny. Empezó a
    levantar sospechas de cara a las autoridades francesas cuando comenzó a
    heredar importantes cantidades de dinero de distintas personas de su
    entorno que iban falleciendo misteriosamente en el pueblo de Loudun.
    Su vestimenta negra y sus malas maneras reforzaron su mala fama
    entre los vecinos, quienes la tenían por una mujer misteriosa, fría y
    cruel, capaz de haber asesinado a toda su familia.

    Sospechando que las muertes se habían producido de manera extraña,
    la policía local dio orden que fuesen exhumados todos los cadáveres de
    los parientes de Marie en los cementerios de Angles-sur-Anglin y en
    Trois-Moutiers.

    A principios de 1950, tanto jueces como expertos presentaron las
    mismas conclusiones: en doce de los cadáveres examinados se encontró
    suficiente arsénico para considerar la causa de muerte como
    envenenamiento. Los cuerpos pertenecían a su primer marido, a su tía,
    su abuela, su suegro, su suegra, su cuñada, su padre, su madre, dos
    primas, un vecino y una vecina.

    A pesar de las graves acusaciones, Marie Besnard nunca se imputó
    las muertes y siempre hasta el final se declaró inocente de todas las
    acusaciones. Finalmente consiguió ser absuelta gracias a su constancia
    y a su equipo de abogados, que sin flaquear lo más mínimo, sacaron
    puntilla a todos los fallos del caso y sacándolos a la luz pública
    lograron enfrentar a los acusadores y a los consejeros de estos.
    Durante el proceso acusatorio, casi todos los
    testimonios estaban fundados en rumores o confidencias inciertas. Todo
    el pueblo de Loudun parecía conocer lo ocurrido. Había cantidad de
    cuchicheos, murmullos y secreteos, pero finalmente todo aquel testigo
    que decía saber algo, al día siguiente se retractaba de lo dicho.

    Tampoco estaba muy claro el tema del arsénico. En todos los cuerpos
    exhumados se habían hallado cantidades de este veneno de entre 18 a 60
    miligramos. Sin embargo, en el momento de las muertes ningún médico
    había diagnosticado un solo fallecimiento por envenenamiento, sino que
    se habían atribuido esas muertes a las más diversas enfermedades, como
    tuberculosis, etc. En la lista había aparecido incluso una expiración
    por ahorcamiento.

    Cuando fueron expuestos a la acusada los análisis científicos de
    los resultados, que a ojos de todos la condenaban, respondió que no
    entendía nada de eso que le contaban y que estaba muy enfadada porque
    no le permitían volver a hacer otras nuevas autopsias a los cadáveres.

    Mientras los distintos toxicólogos se turnaban para desvelar sus
    descubrimientos, ella decía que eso eran tonterías, que no sabían nada
    de nadie, que nadie mejor que ella para saber como habían muerto sus
    pobres difuntos:
    "Son mis queridos desaparecidos, nadie reza tanto por ellos como yo,
    y nadie les ha cuidado tanto como yo cuando estaban con vida. Yo no
    necesito ninguna herencia y nunca la he necesitado".
    Marie era toda una experta en evitar trampas y en poner vocecilla
    inocente al responder a las preguntas. Los psiquiatras encargados de
    diagnosticarla, la tratan de "mujer anormalmente normal". "Es hábil,
    fría, hipócrita y lúcida. Sus propósitos han sido premeditados, ha
    consumado lo que había estado planeando, el matar a esas personas,
    ocultando y disimulando cualquier indicio que hubiese llevado a que se
    sospechase de ella", opinaron.

    El caso se convirtió en un culebrón mientras Marie estaba detenida en su celda de La Pierre-Levée, la prisión de Poitiers.

    A veces se sentía abatida. A sus pocos visitantes les confesaba:
    "Es horrible el soportar una prueba como esta. Menos mal que mi fe y mi
    creencia en Dios me sostienen. Y decir que han cortado en trocitos a mi
    pobre marido y a todos los demás..."

    Los acusadores esperaban en vano una confesión de los hechos, o por
    lo menos algún indicio de lo que pudiese parecer una confesión. A falta
    de confidencias, en el juicio se presentaron los análisis de M. Béroud,
    toxicólogo marsellés de buen renombre.

    Las conclusiones de los informes de Béroud estaban en los
    periódicos locales, circulaban en los cafés y aumentaban las
    discusiones sobre el caso de la Señora Besnard. A pesar de todo, todo
    se quedaba en esta reflexión: un buen informe no valdrá nunca lo que un
    buen testimonio.

    La policía, sin que el juez de instrucción ordenase lo contrario,
    optó por introducir en la celda de Marie algunas personas infiltradas
    con la intención de ganarse la confianza de la dama, e incluso se
    procedió a contarle falsos testimonios de testigos inexistentes para
    arrancarle alguna confesión que la relacionase con la envenenadora que
    todos esperaban.

    Estos métodos, lejos de inculparla, serían los medios para hacer bascular la opinión pública a su favor...

    Cuando comenzó el juicio, el 20 de febrero de 1952, estas
    irregularidades todavía no eran sabidas por la opinión pública, pero en
    seis días todo basculó y los actuaciones poco éticas de la policía
    salieron a la luz.

    Además, el examen del toxicólogo Béroud fue destrozado por una
    audaz defensa de la supuesta asesina. Al parecer, los restos que éste
    examinó fueron etiquetados con falta de rigurosidad absoluta. Las dosis
    de arsénico que mencionaba en su informe medida en miligramos, se
    encontraba definida en gramos en la página siguiente.

    Ese día todo el mundo empezó a pensar que se estaba abusando un
    poco de la pobre señora con mantilla negra que sollozaba en silencio en
    el banco de acusados.

    Finalmente, después de tres aplazamientos, termina el complicado
    juicio y Marie, en libertad desde 1954 fue absuelta el 12 de diciembre
    de 1961 por falta de pruebas.

    Murió el 14 de febrero de 1980 con ochenta y ocho años, después de dar su cuerpo a la ciencia.


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    Re: MARIE BESNARD

    Mensaje por Kelevra el Lun Jul 13, 2009 2:46 pm

    Este es uno de esos casos donde el presunto asesino le gana el pulso a la justicia por neglicencias médicas o policiales, así que siempre nos quedaremos con la duda sobre si esta mujer era o no culpable de esos actos latigo .

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