DORANCEL VARGAS (EL COMEGENTE)

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    DORANCEL VARGAS (EL COMEGENTE)

    Mensaje por Eternity el Mar Abr 13, 2010 7:46 pm







    Dorancel Vargas Gómez nació en la región
    de Caño Zancudo del estado de Mérida, Venezuela,
    el 14 de mayo de 1957, proveniente de una familia dedicada
    a la agricultura. Los escasos recursos económicos
    de su hogar lo obligaron a dejar los estudios cuando cursaba
    los últimos años de la escuela primaria.
    A raíz de esto, cambió sus actividades de
    granjero por la vida de ladrón. Durante ese tiempo
    fue encarcelado por delitos menores como robo de gallinas
    y ganado. Sin embargo su primera detención de gravedad
    no fue hasta años después.En 1995 fue arrestado gracias
    a la denuncia de Antonio López Guerrero, un amigo
    de Cruz Baltazar Moreno, quien sirvió de almuerzo
    a Vargas, y de quien solo sobraron sus pies y manos.
    Tras ser detenido, Vargas fue internado en el Instituto
    de Rehabilitación Psiquiátrica de Peribeca.
    Después de 2 años de tratamiento fue liberado
    una vez que la evaluación psicológica
    confirmó que no era una amenaza. No obstante
    Dorancel no recibió ningún tratamiento
    para su enfermedad mental, y su familia no pudo prestarle
    el apoyo necesario. Así el comegente huyó
    de su casa para visitar a la persona que lo denunció,
    Antonio López, después de comérselo
    se trasladó a la ciudad de San Cristóbal
    en el estado de Táchira, donde aparentemente
    llevó una vida normal como vagabundo.
    Al parecer el comegente construyó una rústica
    casa en un rancho abandonado, lugar donde se dedicó
    a sazonar a sus víctimas, aunque prefería
    dormir en un estrecho túnel bajo el puente Libertador.
    Es en este sector donde Dorancel hace amistad con los
    pueblerinos del área. Su siguiente víctima
    fue Manuel, su amigo y compañero de la cárcel,
    a quien cocinó en deliciosas empanadas, de acuerdo
    al testimonio de las personas que lo comieron sin saberlo.
    Cuando los oficiales le preguntaron por qué lo
    mató, Dorancel respondió: “como
    era tan buena persona seguro tenía que estar
    bien sabroso”. A partir de noviembre de 1998 el
    “Hannibal Lecter de los Andes” comenzó
    a matar personas cada semana.
    Dorancel proseguía
    a descuartizarlos bajo el puente Libertador, guardaba
    las partes que él se comía y tiraba las
    manos, pies y cabezas en el monte camino a la granja
    abandonada donde los cocinaba. Los familiares de las
    víctimas pronto fueron a la policía para
    denunciar a los desaparecidos, pero los oficiales no
    pudieron hallar relación entre las víctimas,
    excepto que muchos de ellos eran hombres adultos.
    Debido a su pobreza, el comegente no contaba con una
    nevera para guardar la carne por lo que mataba a 2 personas
    por semana para no padecer hambre. Pronto la policía
    local fue asediada con reportes y denuncias de familiares
    y amigos de los desaparecidos. Los oficiales comenzaron
    a sospechar de los indigentes del sector. Cuando descubrieron
    la presencia de Dorancel en la región próxima,
    este se convirtió en el principal sospechoso
    por sus antecedentes penales y mentales
    El 12 de febrero de 1999, un miembro
    de la Defensa Civil atendió una llamada de emergencia
    hecha por dos jóvenes que decían haber encontrado
    ollas con restos humanos en el parque 12 de Febrero. Los
    oficiales acudieron rápidamente al sector y hallaron
    restos de manos, pies y cabezas, acrecentando la lista
    de muertos con 6 cadáveres más. Debido al
    estado de descomposición los miembros fueron trasladados
    de inmediato a la morgue del cementerio Municipal: “El
    Vigía” del estado de Mérida. Los investigadores
    especulaban teorías sobre los cuerpos, creyendo
    al principio que habían sido liquidados por ajustes
    de cuentas entre narcotraficantes. También se pensaba
    que era el ritual de alguna secta satánica. Finalmente
    los datos se unieron a los reportes de personas desaparecidas
    desde noviembre de 1998 y pronto se dieron cuenta de que
    estaban tratando con un asesino en serie, el primero de
    Venezuela.
    En la comisaría Dorancel Vargas, de 42 años,
    confesó que tras vivir bajo el puente por 11
    años, se alimentó de personas que descuartizaba
    para después cocinarlas en rústicas ollas.
    “El Hannibal Lecter de los Andes” aseguró
    haberse comido a 10 personas en un periodo de 2 años,
    sin embargo la lista de personas desaparecidas y los
    restos encontrados sugieren que el número puede
    ascender hasta 40 víctimas. Gracias a la evaluación
    psiquiátrica realizada, se descubrió que
    este asesino en serie llevó a cabo sus atroces
    actos debido a su enfermedad mental. Demostró
    tener preferencias para sus víctimas los cuales
    eran hombres entre 30 y 40 años, pero jamás
    comía niños y mujeres.
    tAMBIÉN DIJO: “Cuando
    más apuraba el hambre hacía una sopita
    con ellos”.

    El comegente afirmó que le gustaba más
    alimentarse de hombres diciendo: “estos son más
    sabrosos, saben recio como cochino salado, como jamón,
    da gusto comer un buen macho, las mujeres son dulces,
    es como comer flores y te dejan el estomago flojo,
    Cuando los oficiales le preguntaron por qué se
    comió a la gente, Dorancel respondió:
    “No me arrepiento de nada, como dice la iglesia,
    yo compartí mi pan con el prójimo y muchos
    me alabaron por el relleno de mis empanadas.
    Hoy en día Dorancel Vargas Gómez permanece
    encerrado en una celda de la Dirección de Seguridad
    y Orden Público del Estado de Táchira,
    donde pasa los días fumando e imaginándose
    suculentas recetas

    Menudo personaje


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